Cada día un pasito más...

El tiempo va pasando y cada día, pequeña burbujita, nos sorprendes con algo nuevo, ante la atónita mirada de nuestros ojos, que con nostalgia ven que cada día estamos un pasito más lejos de esos días en los que pasabas las horas descansando sobre el pecho de mamá, sin nada más y nada menos que eso, durante horas...

Ahora cada día caminas un pasito más sin la ayuda de las manos de mamá y de papá. Te levantas del suelo tú sola si das un culetazo como si nada hubiese pasado.

Cada día hay un sonido más en tu vocabulario. Una palabra, un gesto. Empezaste por "papá", y ahora ya vas por "mamá, tata, coco, agua..."

Cada día los trocitos de fruta, de chicha, de galleta... que muerdes son más grandes. Y eso que aún los colmillos y las muelas no han hecho ni intención de aparecer!.

Cada día quieres coger la cuchara y el tenedor y hacer uso de ellos, para comer tú solita, con el consiguiente miedo de mami, que casi tiene que atarse las manos para darte la autonomía que tanto reclamas, sin intervenir en nada para que no te dañes con el tenedor o te pongas tú y todo tu alrededor lleno de comida...



                                                             

Cada día te sientes un poco más independiente y autónoma, afianzando tu personalidad y mostrándonos tus enfados, rozando ya casi la pataleta cuando no puedes hacer algo que quieres. Papá y yo intentamos que tu mundo y tu alrededor sea seguro, y que todo lo que esté accesible a tus manos no entrañe peligro alguno, pero aún así... hay veces que tu pequeño mundo se desmorona y mamá con él, porque no soporto ver que lo pasas mal, a pesar de saber que es una etapa más de tu desarrollo.

Cada día comprendes mejor lo que se te dice y lo que pasa a tu alrededor. Y con tu cabecita dices "sí, sí, sí" o "no, no, no" cuando se te pregunta si quieres algo.

¡Cada día tenemos nuevas posturas de tomar tetita, y cada cual más enrevesada que la anterior!. Desde hace meses, lo que más te gusta es hacerte cosquillitas con el pelo de mami en tu carita y tus manos, mientras tomas tu lechita. Pero rizando el rizo, ahora te quitas los calcetines y haciendo casi malabares subes el pie hasta llegar a poder hacerte cosquillas con mi pelo en tus pinreles... ;-).

Cada día, mi pequeña, te haces mayor, el bebé chiquitito de apenas dos kilos y medio, ha dejado paso a una niña-bebé risueña, alegre, amorosa, que es la delicia y la alegría de nuestras vidas. Y aunque mirando fotos de hace meses y recordando, siento cierta nostalgia de esa etapa maravillosa en que las dos éramos una, cada día me sorprendes, porque cada día por muy difícil que parezca te amo un poquito más.

Porque me enseñas, porque me haces feliz con sólo mirar tu carita, porque llenas mi corazón, y cada segundo que paso lejos de ti, me da más fuerzas y ganas de abrazarte, besarte y arrullarte cuando nos encontramos.

Pa, pa, pa, pa...

Paula ya lleva bastante tiempo balbuceando como loca y hace poco más de un mes que parece responder cuando oye su nombre. Creo que ya sabe que cuando decimos Paula nos referimos a ella... porque cuando le llamamos por su nombre nos mira y sonríe. Aunque también muchas veces le llamamos "bebé" o "gordi" o incluso "Pauliquiqui"... je je je.

Desde aproximadamente los dos meses, los bebés empiezan a darse cuenta que esos ruiditos y gorgojeos que oyen de vez en cuando, ¡los emiten ellos mismos! Y comienzan a interactuar y a jugar con ellos. Llegan los ajos, y sonidos sobre todo vocálicos. Recuerdo los primeros ajos de la gordita! Qué delicia... Hasta logramos una vez cazar uno en vídeo...

Es bueno y muy divertido hablarles, responder a sus sonidos, cantarles, y jugar con los sonidos y las palabras. Son los inicios de la comunicación. Además para ellos es la manera de aprender el lenguaje, y no sólo el lenguaje, casi todo en general. Emiten un sonido o una conducta y ven nuestras reacciones y las del entorno, y dependiendo de las consecuencias, actuarán de una manera u otra en el futuro. Es lo que se llama aprendizaje por ensayo y error.

Digo por casualidad: "ga...", y mamá se ríe, acerca su cara a la nuestra, nos besa, y repite una y otra vez, "ga, ga, ga... ajooo". ¡Qué divertido!, ¡Uy!, me ha salido otra vez ese sonido parecido a "ga"! Y a mami parece que le encanta!, se pone como loca de contenta y nos besa y abraza y hasta parece que canta... ¡Qué diver...!

A partir de los seis meses ya es otro cantar... Empiezan a tomar más control de su aparato fonador o del habla y comienzan a repetir sus ruiditos, a emitir sílabas con consonante y vocal. Les es muy divertido repetir todo el rato la misma sílaba y experimentar con sus sonidos.

¡Y en estas estamos! Ayer por primera vez, Paula parecía muy concentrada colocando su boquita como una "viejita", con los labios hacia dentro, y de repente comenzó a repetir sin cesar: "pa pa pa pa pa...".  

Claro, al Papá casi le dá algo, y por qué no decirlo, a la mamá también! Parecíamos dos tontos delante de ella, imitando su boquita y sus sílabas, besándola y señalando a su papi y diciéndole que aquí estaba él, dispuesto a venir desde cualquier parte del mundo en la que se encuentre, en respuesta a esas maravillosas palabras!



Y a partir de ahí, a ella le hacía gracia que repitiésemos con ella sin cesar el pa, pa, pa, pa y cada vez que se lo decíamos, colocaba su boquita, y ¡a decir papá como si no hubiese un mañana... ja ja ja!

El lenguaje se aprende por imitación. Por eso, es muy importante que estimulemos al bebé, hablar con ellos, de forma suave, pausada y con calma. Según vayamos repitiéndole palabras y señalando o indicando con nuestros actos a lo que se refieren, ellos lo irán relacionando. Es como un juego para ellos, y también para nosotros, y una etapa muy bonita que hay que disfrutar al máximo!



¿Eres Tu?

Mi lista de blogs