Nuestro día a día

Ayer fue día de San Isidro, y para muestra un botón...


La pequeña lo celebraba en su cole por todo lo alto el martes 14, con música de organillo, alguna que otra chuche y disfraces de chulapones por doquier.

Acabamos el martes rendidos, pero la noche nada más lejos de transcurrir tranquila, nos dejó unas cuantas cacas y vómitos :-s , y bastante fiebre que no bajaba de ninguna manera. Así que a eso de las 6 A.M nos presentamos en el hospital con la gordi adormilada y la mamá más aún... El papá nos llevó raudo y veloz, para que nos dijesen, (no sin alguna que otra indirecta del enfermero en cuestión, dejando caer que nuestro plan preferido un día festivo a las 6 de la mañana es presentarnos en urgencias a dar un garbeo por allí y ver cómo les va todo... grrrr....), que parecía el comienzo de una gastroenteritis por rotavirus. Que no sabemos si gracias a las vacunas que en su día tomó de este virus en cuestión, o porque está fuerte y sana como una manzana, pero lo que era el comienzo se convirtió también en el fin, y todo fue a mejor durante el día y la noche.

También tuvimos visita de los abuelitos y tíos, con el acompañamiento de Tara (la perrita) con la que Paula se vuelve literalmente loca. Sólo quiere tocarla, acariciarla, montarse encima, apachurrarla y hasta jugar con ella como si de un balón se tratase!.

Por la tarde, más visitas de su tata y tato (je je...). Y enseguida otra vez es la hora de dormir, sin que el sueño acumulado me deje ni un poquito de tregua para escribir unas letras... Y dando gracias que la noche ha transcurrido tranquila, sólo despertándonos para tomar un poco de tetita, pero por suerte reteniéndola en el estómago.

Y este fin de semana, ¡comenzamos con el ciclo de conferencias "Conociendo a Nuestros Hijos"!. Inaugurado por el pediatra José María Aparicio, que nos hablará sobre lactancia materna.

Y en las tardes del finde, tendremos cumpleaños de la Tata, viernes porque es el día, y sábado la celebración.

Y así pasa nuestro día a día. Con una chiquitina que demanda nuestra atención cada día más, aunque parezca imposible. Es una delicia ver y participar de sus juegos, su inicio lento y gracioso en el lenguaje, sus enfados y risas a carcajadas.

Y como ya suspiro y lloriqueo en varias ocasiones últimamente, no  saco ni un ratín para sentarme en mi rincón azul, en mi burbujita que tantas satisfacciones me ha dejado y me deja.

Pero este verano me voy a hacer con la maravilla de las maravillas, la gran ansiada y aclamada tablet que auguro será la solución a todos mis problemas, y que luego resultará no ser la solución de ninguno.

Pero de ilusión también se vive... ;-) Y yo sueño con esa tablita pequeña y resolutiva, como si me fuese a planchar la ropa, fregar los suelos, hacer el cocido y hasta depilarme las cejas!.

No, eso no... Pero ya me veo a última hora en la camita, junto a la gordi, robándole esos pequeños ratitos al sueño acompañada de la ventanita que me permitirá seguro, por su tamaño, su rapidez y el poder llevarla a cualquier sitito (¡hasta al baño!), conectarme en cualquier momento y lugar para poder dedicar más tiempo a este mundillo que ya me tiene enganchada.

¡Ya sueño con el momento!

Entre golpes y vacunas

Esta semana ha sido complicada.

Últimamente no me sorprende nada llegar a buscar a Paula al cole y encontrarla con un pantalón o jersey diferente al que llevaba por la mañana. Suele ser porque ha vomitado a lo largo del día. La profe, educadora, o señora que está a su cargo durante el día... porque la verdad es que ninguno de los nombres me gusta demasiado, me dice que vomita por los mocos que tiene, porque se le acumulan las flemas y le hacen vomitar. Lo cierto es que en casa tiene los mismos mocos que pueda tener allí, y jamás ha vomitado... ¿casualidad??... no lo sabemos, pero este tema ya me está mosqueando. Aunque como no es el asunto que nos ocupa, y eso da para otro post (o para unos cuantos si me pongo...), dejaré el tema aparcado.

El caso es que esta semana me la encontré con otra ropa según la vi al entrar por la puerta de la clase. Y su profe me dijo, "es que tiene un chichón... y del berrinche ha vomitado". Mis tripas suben hacia mi garganta y me pongo casi a temblar cuando me acerco y veo su frente con un "huevo" que ocupaba más que ella...

Resulta que estaba sentada en el suelo, y un niño le ha empujado por detrás, dándose de esta forma con la frente en el suelo.

Vaya por delante que no soy tan ingenua para pensar que mi hija no se va a golpear ni caer jamás, no puedo ni quiero encerrarla en una burbuja. Pero la sensibilidad y delicadeza en los momentos adecuados, es un don del que al parecer esta señora carece por completo. ¿Cómo si no me iba a decir textualmente que "no pasa nada" y que "son cosas que pasan", explicándome además que había sonado como si se hubiese caído desde no sé dónde...?.

¿Qué no pasa nada?... Pues mire usted, sí que pasa. Pasan muchas cosas. Pasa que mi hija se ha dado un golpazo inmenso y yo no estaba allí para cuidar de ella y consolarla. Pasa que se ha llevado semejante berrinche que hasta ha vomitado, y yo tampoco estaba allí para acompañarla. Que me habrá echado de menos en su dolor y su rabia. Pasa que me doy cuenta que está en un lugar donde hay tantos niños a cargo de una persona que a ésta no le da tiempo a llegar a tiempo para evitar que un niño con mucha más movilidad y fuerza que mi hija, pueda empujarla contra el suelo con el peligro y daños que podría ocasionarle. Pasa que no me gusta que se relativice este hecho hasta el punto de considerarlo algo normal que puede y que va a ocurrir de forma habitual.

Para rematar el colmo de la delicadeza y saber hacer, resulta que todo esto lo adereza con que mi hija es más pequeña y está menos espabila que otros niños de su curso... ¿¿¿¿Perdónnnnn?????. Este tema también da para mucho, así que prepararemos otro post con ésta y otras lindezas.

Entre tanto, también nos ha tocado visitar a la pediatra porque la tos y los mocos persisten desde hace ya meses y no les vemos fin. Afortunadamente, el pecho está bien, así como los oídos y garganta. Es decir, sólo moco. Nos libramos por esta vez.

También nos ha tocado pinchazo!. Vacuna triple vírica. La rubeola, el sarampión y las paperas. Ésta nos la tenían que poner a los 12 meses, pero con el tema de las huelgas de sanidad y haber estado con fiebre y otitis, se nos ha ido retrasando hasta ahora. Es una vacuna viva, y que por tanto le puede incluso hacer pasar alguna de las enfermedades. Suele hacer su efecto, si lo hace, en una semana o diez días, así que hay que vigilar y controlar síntomas.

¡Odiamos las vacunas!...

No, es broma. No las odiamos. Sabemos que son buenas y necesarias, ya contábamos nuestra postura aquí, y por eso nos las ponemos. Pero es que mami y papi sufren horrores cada vez que nos toca la inyección. Y tan sólo dentro de un mes nos tocan tres pinchazos en un día!! Buaaaaaaa...

Por suerte, mamá la sostenía en brazos dándole un gran abrazo y enseguida se nos pasó el disgusto.

Así que hemos cogido el finde con más ganas que nunca y lo estamos pasando de maravilla. Se nos han pasado todos los males y sólo queremos jugar y jugar!. Ahora vamos a estirar el domingo todo lo que podamos para que el lunes tarde muuuuuuuucho en llegar.

Ta mañana!

¿Eres Tu?

Mi lista de blogs